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¿Cuáles
son los combustibles que utiliza nuestro organismo en la práctica
deportiva?
Combustible nº 1: Hidratos
de Carbono
Sin lugar a dudas, son el mejor combustible.
Podemos distinguir dos tipos de hidratos de carbono
(HC): los simples y los complejos. Entre los primeros (llamados así
por estar compuestos por moléculas simples), podemos encontrar
la glucosa, fructosa, galactosa, sacarosa o lactosa. Estos los encontramos
en las frutas, leche o en los dulces.
Los HC complejos están compuestos por la suma
de cadenas de azúcares simples y buenos ejemplos de ellos son las
patatas o las pastas.
Cuando ingerimos HC, nuestro sistema digestivo los
descompone transformándolos en glucosa que pasa a la sangre, convirtiéndose
en el principal combustible para el organismo y el único que puede
aprovechar nuestro cerebro. La glucosa ingerida que no se utiliza de forma
inmediata para obtener energía, se almacena en los músculos
y en el hígado en forma de glucógeno, el cual podrá
se aprovechado por nuestro organismo en el momento en que se necesite.
Cuando los depósitos de glucógeno se encuentran llenos,
la glucosa ingerida se transforma en grasa y de esta forma es almacenada
en nuestro organismo.
En general, los especialistas en nutrición recomiendan
que, al menos, el 60% de las calorías que consumimos provengan
de los HC. Esto para cualquier persona; en el caso
concreto de los ciclistas, es mejor elevar este porcentaje hasta el 65%.
En los envases de los alimentos suele aparecer el contenido en HC como
un porcentaje de calorías diarias, de modo que resulta simple saber
qué porcentaje se está ingiriendo.
Ya sabemos cosas importantes; pero para poder averiguar
el número de calorías que tengo que consumir a partir de
los HC, tengo necesariamente que conocer el total de calorías que
diariamente me corresponden. ¿Cómo puedo calcularlo? Todos
conocemos la existencia de tablas de nutrición que informan respecto
del número de calorías que hombre o mujer han de ingerir
al día, dependiendo de su edad y profesión (más o
menos sedentarismo). No obstante, a nosotros nos interesa saber este aspecto,
atendiendo al deporte que practicamos: el ciclismo.
Supongamos que soy una persona disciplinada y que entreno
todos los días con la bici durante una hora (aparte de mis salidas
de fin de semana). ¿Cuántas calorías
necesito ingerir diariamente? Pues existe una fórmula muy
sencilla: Multiplicamos nuestro peso por 33; a lo que resulte le sumamos
10 calorías para el caso de los hombres, o bien 8 para la mujer,
por cada minuto de entrenamiento ciclista diario. El total es, aproximadamente,
el número de calorías que debemos ingerir para mantener
nuestro peso. Si queremos perder peso, tendremos que consumir 500 calorías
menos al dia; de este modo, perderemos medio Kgr. por semana, lo cual
no es perjudicial para nuestra salud.
Peso x 33 + (minutos
de actividad deportiva x 10 calorías para hombres ó 8 calorías
para mujeres)
Por ejemplo, yo peso 54 Kgr; si entreno una hora al
día con la bici, tendría que realizar la siguiente operación:
54 x 33 = 1.782 cal. + 480 cal. (60 minutos x 8 cal.)
= 2.262 calorías/día
Para mí, el 65% de mi ingesta de calorías
me suponen 1.470 calorías. Este es el número de calorías
que yo tendría que consumir al día, procedentes de HC.
Como los HC aportan 4 calorías por gramo de
alimento ingerido, divido 1.470 calorías entre 4 y resulta que
yo tengo que comer diariamente 367,5 gramos de HC, que me los puedo repartir
entre los alimentos que prefiera: pan, pasta, patatas, arroz, fruta, zumos,
..., por ejemplo (y algún que otro dulcecito que también
cae; todo no va a ser sacrificio ¿o no?).
Dejando a un lado las matemáticas, lo importante
es recordar que para nosotros es muy importante comer alimentos ricos
en HC, como los cereales, el pan, la pasta, el arroz (mucho mejor si todo
ello es integral, por el contenido en fibra), las patatas, la fruta, la
verdura y los zumos, manteniendo una ingesta diaria de calorías
en un nivel correcto.
Combustible nº 2: Grasas
Detrás de los HC, las grasas son el mejor combustible
para nuestro organismo; lo cual no significa que podamos estar comiendo
todos los helados, patatas fritas y embutidos que nos apetezcan.
La mayoría de las personas tenemos suficiente grasa almacenada
y, de hecho, demasiada. Mientras que la cantidad de glucógeno que
podemos almacenar es limitada, no existe un límite para las grasas.
Sin embargo debemos saber que podemos quemar la grasa corporal sólo
en presencia de glucosa. Por estos motivos podemos afirmar rotundamente
que lo que necesitamos son mas HC y no mas grasas.
Cualquier tipo de alimento puede convertirse
en grasa corporal si se ingiere en exceso.
Comparadas con las proteínas y los HC, las grasas
alimenticias nos aportan más del doble de calorías (9 calorías
por gramo, en lugar de 4) y, aparentemente, se almacenan con más
facilidad.
Los especialistas en nutrición recomiendan que
no provengan de las grasas más del 30% de las calorías diarias
y nunca más del 10% de grasas saturadas, que son las que se encuentran
fundamentalmente en los alimentos de origen animal. El resto debe provenir
de grasas insaturadas, presentes en los aceites vegetales, los frutos
secos y los cereales.
Debemos reducir las grasas de nuestra dieta recortando
los alimentos de origen animal. Cuando los tomemos, nos inclinaremos por
las carnes magras, aves sin piel y productos libres de grasas alimenticias.
También debemos reducir el consumo de mantequilla y margarina.
Curiosamente, cuanto más en
forma estemos, mejor quemaremos las grasas. Un cuerpo
bien entrenado es capaz de aportar más oxígeno a los músculos,
aumentando de este modo el ritmo de metabolismo de las grasas y reponiendo
las reservas de glucógeno.
Para recordar: Debemos reducir las grasas de nuestra
dieta.
Combustible nº 3: Proteínas
Un ciclista necesita más proteínas que
una persona sedentaria. Pero esto no significa, en muchos casos, que tengamos
necesariamente que aumentar nuestra ingesta de proteínas. De hecho,
es muy probable que estemos consumiendo más proteínas de
las que necesitamos.
Una de las razones por la que los ciclistas necesitan
más proteínas es porque las utilizamos como combustible:
una vez que los músculos agotan su fuente principal de energía
(hidratos de carbono), empiezan a utilizar proteínas, además
de grasas.
Un varón que practique ciclismo necesita ingerir
diariamente entre 65 y 103 gramos de proteínas, mientras que las
necesidades para la mujer oscilan entre 52 y 82 gramos. No obstante, en
nuestra dieta normal no es difícil alcanzar niveles altos en la
ingesta de proteínas; por ejemplo:
· 200 grs de magro de ternera 66 grs de proteínas
· 1 pechuga de pollo (tamaño medio) 27
grs
· 3 huevos 12 grs
· 75 grs de atún en lata 22 grs
· 3 vasos de leche desnatada 24 grs
· 1 taza de alubias 13 grs
· 1 taza de requesón 28 grs
Por tanto, a menos que seamos vegetarianos estrictos
o nos ciñamos mucho a una determinada dieta, lo normal es que no
necesitemos aumentar la ingesta de proteínas. Lo que sí
debemos es cuidar la procedencia de esas proteínas. La mejor fuente
son los alimentos proteicos bajos en grasas y con una dosis generosa de
hidratos de carbono complejos: cereales, legumbres, verduras, pescado,
aves de corral sin piel, carnes magras, derivados de la soja, huevos,
frutos secos.
Pregunta 1: ¿Es bueno
tomar suplementos a base de aminoácidos?
Las proteínas ayudan a tonificar la fibra muscular
y no son otra cosa que cadenas de aminoácidos. Éste es el
motivo por el que muchos deportistas toman suplementos a base de aminoácidos,
ya que, en teoría, añadiéndolos a nuestra dieta conseguiríamos
aumentar la masa muscular. Lo que sucede es que, en la práctica,
esto no es así.
La mayoría de las personas toman diariamente,
con una dieta normal, más proteínas de las que necesitan;
por tanto, muy pocas personas van a presentar deficiencias en aminoácidos.
Cualquier exceso de los mismos, bien procedente de los alimentos o bien
procedente de suplementos, se quema de forma ineficiente para obtener
energía y se convierte en grasa, no en músculo. Si el exceso
es muy acusado, se puede llegar a provocar deshidratación, pérdida
de calcio, daños hepáticos o renales.
No obstante, si fuera necesario un aporte adicional
de aminoácidos, la mejor forma de obtenerlo no son las pastillas
o los polvos, sino que lo mejor es recurrir a los propios alimentos.
Pregunta 2: ¿Qué
hay respecto a los suplementos de vitaminas y minerales?
Al igual que ocurre con los aminoácidos, lo
más normal es que nuestras necesidades en este sentido estén
cubiertas si seguimos una dieta equilibrada. Como ciclistas, nuestras
necesidades de vitaminas y minerales no son superiores a los de una persona
no deportista.
Parece ser que no existe ningún estudio que
acredite de forma científica que tomar suplementos mejore el rendimiento
de un ciclista bien alimentado. Por otro lado, algunas sustancias pueden
acumularse en el organismo hasta alcanzar niveles peligrosos (hipervitaminosis,
por ejemplo), si se toman en grandes cantidades.
Si nos sentimos cansados y nuestro rendimiento no es
el deseable, los suplementos no nos van a ayudar. Habrá que buscar
la causa en un mal entrenamiento (bien por exceso o por defecto) o en
una alimentación pobre en hidratos de carbono y no en la carencia
de vitaminas.
Pregunta 3: ¿Quieres perder
peso para mejorar tu rendimiento como ciclista?
Pues un consejo te doy: desconfía de las dietas
de choque. Por supuesto que permiten perder peso rápidamente (fundamentalmente
a base de agua y masa muscular), pero esta pérdida se recupera
igual de rápido.
Para deshacerse de la grasa (que es lo que debemos
eliminar) y hacerlo de forma eficaz, debemos aceptar dos compromisos en
nuestro estilo de vida:
1. Ejercicio físico: Tenemos que buscar tiempo
para entrenar con la bici, no debiendo dejar que pasen más de dos
días sin practicar (bien en recinto abierto o en recinto cerrado
rodillo, rulo -).
2. Hay que reducir el aporte calórico: La mejor
forma de conseguirlo no es comer menos, sino reducir el aporte de grasas,
ya que éstas aportan el doble de calorías que los hidratos
de carbono o las proteínas.
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