25.06.03.
Burgos – Frómista. Total distancia recorrida:
68 kms.
Después de la maravillosa cena con nuestros amigos
burgaleses (Mª Carmen y Alfonso), esa noche dormimos realmente a pata
suelta. A la mañana siguiente, después de nuestro acostumbrado abundante
desayuno al amanecer, nos despedimos de Jonathan, ya que él se iba
a quedar un día más en Burgos para visitar la ciudad (es estudiante
de Arte), e iniciamos nuestra ruta.
Al salir de Burgos pasas por la puerta
del hospital del Rey y un poco más tarde tomas el camino de tierra.
Nuestra mayor preocupación era que lloviera ese día, ya que tienes
que atravesar una zona que, con agua, no es que te embarres, es que
te traga. Son los kilómetros previos a Hontanas.
Por lo tanto, un consejo: si te coge un día con lluvia, ni se te ocurra
adentrarte en esta zona; aunque te pese, toma la carretera comarcal;
te evitarás un mal trago. Nosotros tuvimos suerte y no cayó ni gota,
a pesar del tormentón del día anterior. Por cierto, la localización
de Hontanas no dejará de sorprendernos: tú vas pedaleando y, por lo
que marca tu cuentakilómetros, adivinas que el pueblo no debe de estar
ya lejos; pero si diriges la vista al horizonte, de pueblo nada de
nada. Y te preguntas ¿ondandará? Lo único que ves es campo y más campo;
sembrados y más sembrados. Pues nada, tú sigues porque las flechas
amarillas indican que vas en la dirección correcta; pero sigues un
poco mosca, la verdad. De pronto, cuando menos te lo esperas, metido
en un auténtico hoyo, aparece ante ti Hontanas.
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Esta localidad tiene un refugio alucinante, en
el que dormimos la vez anterior que estuvimos haciendo el Camino;
se trata de un antiguo hospital de peregrinos totalmente rehabilitado
con un gusto genial. Al pasar por la localidad, como siempre sucede,
me puse a hablar con un paisano y mira por dónde, al decirle que veníamos
de Granada, nos comentó que era familiar de D. Andrés Manjón, fundador
de las Escuelas del Ave María y que nunca había visitado nuestra ciudad,
aunque tenía muchas ganas de hacerlo. José Mª siempre me regaña porque
dice que me enrollo más que una persiana; pero la verdad es que a
mí me gusta hacer así el Camino; descubres cosas interesantes.
Siguiendo en dirección a Castrojeriz
pasas por el arco de los antonianos, junto al viejo convento de San
Antón, un lugar en el Camino cargado de magia y esoterismo.
La salida de Castrojeriz lleva directamente a la colina
de Mostelares, importante y última elevación antes de adentrarse
en la uniforme Tierra de Campos, donde
hay que echar pié a tierra y subir con respiración acompasada. Pero
el esfuerzo merece la pena ya que desde la cumbre gozaremos de una
de las mejores vistas de la vieja Castilla. Una vez superada la colina,
nos espera uno de los descensos más arriesgados del Camino (¡cuidadín,
cuidadín!). Acto seguido pasaremos por la fuente
del Piojo (en Granada también hay otra con el mismo nombre),
ermita de San Nicolás (antiguo hospital de peregrinos del siglo
XIII, en la ribera del Pisuerga), Puente Fitero
(puente medieval de siete arcos que une Burgos con Palencia), entrando
ya en la provincia de Palencia.
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En Boadilla del Camino
nos encontramos el mejor rollo jurisdiccional de Castilla; se trata
de una columna tallada en el siglo XV, de estilo gótico, que simbolizaba
el poder jurídico en la comarca y servía para encadenar y ajusticiar
a los reos. El Camino se dirige hacia Frómista bordeando el canal
de Castilla. En esta última localidad nos encontramos con una
de las esclusas más bonitas del canal: una esclusa cuádruple por la
que cruzaremos para entrar en el municipio. Al llegar a Frómista
estuvimos dudando si seguir hasta llegar a Carrión de los Condes.
Al final pensamos que se nos iba a montar en una etapa muy cercana
a los 90 kms. (muy larga, como la del día anterior). Es decir, que
igual dos días seguidos con tanto km en las piernas nos iba a machacar
un poco. Decidimos quedarnos, comer y descansar. Al día siguiente
estaría profundamente arrepentida de esta decisión.